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13
JUN
2017

Inaguración XXXVII Semana Nacional de Orientación

Autor: arlene.raventos.alpizar@mep.go.cr

Bajo el lema, “Forjando un mejor futuro para la igualdad y transformación social” este lunes 12 de junio,  profesionales de las 27 direcciones regionales del país participaron del acto inaugural de la XXXVII Semana Nacional de Orientación en el Instituto Julio Acosta García de la región educativa de Occidente.

La inauguración oficial estuvo a cargo de la señora Katia Grosser, Directora de Vida Estudiantil del Ministerio de Educación Pública, ella resaltó la importancia del rol de los orientadores en el proceso de formación de los niños y jóvenes del país. Adicionalmente dio su agradecimiento a los profesionales por la meta que se fijaron para incluir de manera más activa a las mujeres dentro de los campos de la ciencia y tecnología.

Parte de las actividades programadas a lo largo de esta semana, consiste en la discusión de nuevos métodos para atender un conjunto de desafíos, como las implicaciones del cómo la tecnología logra afectar el planeta y sus habitantes, la manera como los avances en la ciencia y su aplicación tecnológica determinan y establecen nuevas formas, medios y frecuencias en las relaciones sociales; así como el empleo de diferentes recursos, tiempos y didácticas en la educación, sumado a lo anterior  están los retos relacionados con otras formas de crear y compartir el conocimiento, profesiones innovadoras y su quehacer, así como diversas jornadas y espacios de trabajo. Reconocer este conjunto de interrogantes permite comprender que es desde la cooperación activa en esa plataforma, que los individuos participan en la creación y diseño de medios tecnológicos para atender las necesidades y expectativas de los grupos de personas involucradas en esos procesos.

Por esta razón desde hace varios años se ha puntualizado en la importancia de que las mujeres se incorporen en las carreras y el mundo laboral de las ciencias básicas y la tecnología, permitiéndole con ello ascender a esa plataforma que determina corrientes, flujos y acceso a lo innovador y desde donde se participa en la toma de decisiones de altos niveles gerenciales, económicos y políticos.

En el desarrollo humano se reconoce el papel que desde la infancia temprana cumple el medio familiar, comunal y social en el que nace la persona. No hay duda de la influencia que estos factores externos ejercen sobre el ser mismo, potenciándolo u obstaculizando el desarrollo de creencias, habilidades, destrezas y conceptos propios de la persona a partir de las tareas y roles sociales que le son asignadas,  según su género reconocido.

El desarrollo vocacional como parte de este proceso de crecimiento y maduración humana que se produce durante todo el transcurso de vida de cada persona, también se ve afectado por la asignación de roles y tareas sociales por género, creando un tamiz que autoriza o impide algunas actividades, juegos y prácticas a unas y a otras personas desde estereotipos, mitos y prejuicios.

Esta percepción personal constituye un filtro por el cual se introducen las experiencias de la vida, pudiendo ocurrir que la persona a partir de esta valoración decida no intentar, elegir o investigar cuál sería su desempeño real en una actividad nueva o en la que no tuvo buen rendimiento en un momento o situación particular; como consecuencia esto afecta su crecimiento y posibilidad de mejora en su desempeño, e incluso puede ocurrir que se abstenga de practicar nuevos retos y opciones para hacer cosas diferentes al rol que otros le marcaron.

La menor participación de mujeres en las carreras y ocupaciones relacionadas de manera directa con la  ciencia y con la tecnología, se atribuye en diferentes escenarios mundiales a factores de personalidad, escolares y sociales, influidos por el estereotipo de género y por la  imagen “masculina” de la ciencia como campo complejo, se asocia lo complejo al  trabajo de hombres, mientras lo más “sencillo” se relaciona socialmente con el género femenino, creándose así los estereotipos profesionales y ocupacionales que  dividen por género los ambientes laborales.

Dentro de este marco  se presenta una baja elección vocacional por carreras  científicas  técnicas y universitarias e incluso su demanda entre la población joven está decreciendo y más aún entre las mujeres.

En este sentido la Orientación como especialidad dentro del currículo educativo tiene una responsabilidad  social clara y vital al promocionar el desarrollo integral de estudiantes en diferentes estadios de su  desarrollo,   favoreciendo  así su  inserción efectiva  y el ascenso social requerido para  la transformación del pueblo,  a partir de la  pertinente  participación de la ciudadanía de hombres y mujeres .  

AdjuntoTamaño
Ileana Arce Jefa Orientación Educativa y Vocacional.mp3948.71 KB
Shirley Conejo Asesora Regional de Orientación.mp3426.44 KB
Edith Rodriguez Asesora Regional Grande del Terraba.mp31.09 MB
Francini Montero Estudiante Mecatronica INA.mp31.18 MB