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30
AGO
2013

Revista Conexiones del MEP publica especial sobre los africanos y sus descendientes en Costa Rica

Autor: jesus.mora.rodriguez@mep.go.cr

Con el aporte de connotados articulistas e investigadores, el Ministerio de Educación Pública presentó este viernes en Limón una edición especial de su revista virtual Conexiones, en la que se ofrece una nueva visión histórica sobre la presencia de los africanos y sus descendientes en nuestro país. La iniciativa surgió de la Comisión Nacional de Estudios Afrocostarricenses.

El compendio –de 52 páginas–  muestra una “visión fundamentada de esa realidad que los textos oficiales han ocultado; una historia cargada de silencios y omisiones que oculta la realidad de nuestra herencia diversa, multiétnica y multicultural”, dice el escritor Quince Duncan en el editorial.

Así, la historiadora Rina Cáceres plantea la  tesis de que en el periodo colonial los africanos y afrodescendientes vivieron a lo largo y ancho de Costa Rica y Centroamérica, mezclándose con la población blanca e indígena. E insiste en combatir la idea de la estratificación social en una pirámide estática, imagen que se ofrece en muchos textos escolares y que representan –a su criterio– “una gruesa falsificación de la realidad histórica”.

En ese mismo sentido, el historiador Carlos Fallas analiza la composición demográfica de Guanacaste durante el periodo colonial. Basándose en fuentes eclesiásticas, ilustra mediante cifras y testimonios el dramático descenso de la población indígena en los albores mismos de la época colonial y el repoblamiento de la región por grupos afrodescendientes.

Que estos afrodescendientes que repoblaron Guanacaste hayan dejado su huella en la cultura, incluso en la toponimia (origen de los nombres de lugares)  pareciera una verdad obvia, como lo señala el también historiador Esteban Alfaro. La coincidencia entre varias toponimias de Guanacaste y de la zona de influencia del antiguo Reino del Congo pareciera mostrar las conexiones, sostiene el autor. Hasta hoy, Matina es el nombre de un poblado de Mozambique, África, y a la vez, de caseríos entre los cantones de Nicoya y Hojancha. Igual con Cananga, un barrio de Nicoya; y Malambo, un cerro en Santa Cruz.

La segunda gran oleada de herencia africana en Costa Rica se refiere a la población afrocaribeña. Sobre esta materia, los investigadores Hilary Mc. Beckles y Verene Shepherd de la West Indies University, otean la experiencia de la esclavitud con el relato de uno de los grandes escritores y abolicionistas africanos, Olaudha Equiano, mediante un extracto de su biografía escrita en Londres en 1789.

Por su parte, Michele Johnson de York University presenta una breve pero sustancial pincelada sobre la situación de Jamaica en el momento de las migraciones afrocaribeñas que llegaron a nuestro país, asunto clave para entender los factores de expulsión que fomentaron la llegada de esa población a la región centroamericana y a Cuba.

Esta visión es reforzada por el arquitecto e investigador Andrés Fernández quien aborda el tema de la mano de obra libre para la construcción del ferrocarril al Atlántico a finales del siglo XIX, y la producción bananera a lo largo de las primeras décadas del siglo XX. Explica, además, cómo los migrantes afrocaribeños lograron fundar en el Caribe costarricense múltiples sociedades mutualistas, logias e iglesias, en el contexto de la sociedad dinámica que crearon.

Finalmente, el escritor Quince Duncan, presenta una propuesta curricular para combatir el racismo doctrinario.

Disponible para su descarga en: http://www.mep.go.cr/educatico/revista-conexiones-2-edicion-2013


Un análisis refrescante y estimulante

Leonardo Garnier

Ministro

En conmemoración del Día del Negro y de la Cultura Afrocostarricense que se celebra el 31 de agosto, el Ministerio de Educación Pública acogió la solicitud de la Comisión Nacional de Estudios Afrocostarricenses y dedicó íntegramente una edición especial de la revista virtual CONEXIONES a la cultura Afrocostarricense.

El ejemplar es realmente de primera y reúne un conjunto de ensayos que no solo contienen información relevante para conocer mejor nuestra propia historia –recordándonos que "un pueblo que no conoce su historia no conoce sus raíces"–  sino análisis e interpretaciones refrescantes y estimulantes para comprender eso que hemos venido diciendo en el MEP desde la óptica del fomento de un enfoque intercultural de la educación: somos la unidad de lo diverso, somos la síntesis de esa rica diversidad y solo así podremos entendernos. 

No pretendo resumir toda la riqueza que trae la revista –para eso invito a su lectura–  pero sí al menos mencionar dos o tres ejemplos de lo que el lector encontrará en ella. Aprenderá, por ejemplo, del provocador ensayo de la historiadora Rina Cáceres, una de nuestra mejores especialistas en cultura Afrocostarricense, quien nos escribe, precisamente, sobre "la pluralidad de nuestra identidad: las diásporas africanas en Costa Rica”.

Por su lado, Quince Duncan desmenuza los problemas de discriminación y racismo que pueden esconderse con facilidad en nuestro currículo educativo, y propone seguir avanzando hacia un currículo que nos libere de estos problemas y asuma como tal nuestra identidad como "unidad de lo diverso". 

Pero lo afro no se queda en Limón –otro estereotipo–  sino que llega hasta el Guanacaste y nos marca a todos. La revista recoge las experiencia de la población afrodescendiente en Guanacaste y... si usted no sabía de dónde vienen palabras como mondongo, timba, o cachimba... mejor lea "y se lo llevó candanga", un análisis de toponimias africanas. 

En fin, que estas palabras funcionen como la más efusiva invitación a leer esta edición de la revista Conexiones, la cual efectivamente logra establecer una magnífica conexión con una de las raíces esenciales de nuestra identidad. 

Descargar en: http://www.mep.go.cr/educatico/revista-conexiones-2-edicion-2013